viernes, 23 de julio de 2010

La Construcción Social de la Realidad: Chernóbyl, la ciudad que desapareció

Pasados tres días luego de la explosión de la Central Nuclear de Chernóbyl, la población ubicada en sus cercanías comenzó a ser desalojadas.

Con el desalojo se produjo no solo la destrucción de familias sino también de toda una red social que se había formado alrededor de la central nuclear, en ese momento considerada como una de las principales fuentes de trabajo para la ciudad.

Es por esto que en el siguiente apartado analizaremos el cambio de realidad que vivieron y aún viven las víctimas de Chernóbyl.

Según los autores Peter Berger y Thomas Luckman, en su libro "La construcción social de la realidad" Nuestra conciencia se mueve en diferentes esferas de la realidad: tenemos conciencia de que el mundo consiste de realidad múltiples.


Una de las realidades se presenta como la realidad por excelencia: La vida cotidiana. Cuando paso de una realidad a otra experimento una especie de impacto motivo del cambio de atención de una esfera a la otra. 

Esto es lo que sucedió con la población de los alrededores de Chernoóbyl. Cuando comenzaron a circular las noticias acerca de la catástrofe y las consecuencias que se podrían suscitar, la realidad de la vida cotidiana se modificó y se instauró el temor en la población ya que comenzaban a vivir una realidad no conocida, una esfera alejada de su vida cotidiana. Al comienzo se solicitaba que permanezcan en sus casas, que eviten circular por las calles. Luego, cuando la noticia circuló en los medios de comunicación y se determinó la gravedad del evento, comenzó a realizarse la evacuación de la ciudad. Establecieron que sería por pocos días que no lleven consigo cosas personales ya que regresarían, sin embargo muchos de los que ese día marcharon sabían que era para no regresar.

Esta esfera de la realidad desconocida para los habitantes de Chernóbyl produjo un gran impacto en ellos. El impacto que conlleva transitar de un a realidad a la otra. El cambio de atención era inevitable.

Otro de los sectores de la sociedad que vivía este cambio de esfera de realidad eran los denominados "Liquidadores", que no solo debían cargar con el traslado de su familia sino que debían responder al llamado del gobierno para controlar el fuego y colaborar con la construcción del sarcófago.

Según los autores, dentro de esta realidad tenemos dos formas de aprender: una de ellas es aprender por rutina o aprender cuando me enfrento a problemas de diversas clases. Esta última manera de aprender es la que utilizaron las víctimas de Chernóbyl. Al tener que abandonar sus hogares se enfrentaron a una situación que no todavía no era parte de su rutina. Lo mismo sucedió con aquellas personas que luego de un tiempo de sucedida la catástrofe comenzaron a padecer las secuelas de la misma en su salud, muy a su pesar tuvieron que aprender a vivir enfrentándose al problema. Para luego de un tiempo transformarlo en una rutina e incorporarlo a su vida cotidiana más allá que según los testimonios encontrados estas personas no logran asimilar lo que produjo en ellas la explosión de Chernóbyl.

Para entender lo que hoy vive una víctima del Chernóbyl deberíamos comprender lo que estos dos autores mencionan acerca de la formación del yo humano:

El período en que el organismo humano se desarrolla hacia su plenitud en interrelación con su ambiente, es también aquel en que se forma el yo humano. La formación del yo debe, pues entenderse en relación con el permanente desarrollo del organismo y con el proceso social en el que los otros significativos median entre el ambiente natural o el humano.

Los mismos procesos sociales que determinan la plenitud del organismo producen el yo en su forma particular y culturalmente relativa. El carácter del yo como producto social no se limita a la configuración particular que el individuo identifica como el mismo , sino al amplio equipo psicológico que sirve de apéndice a la configuración particular.

Por lo tanto, se da por sobreentendido que el organismo y más aún el yo no pueden entenderse adecuadamente si se los separa del contexto social particular en que se formaron.

Es decir que sería imposible analizar a los hijos de las víctimas de esta situación sin antes considerar el ambiente en el que se formó su yo humano y el cambio de esfera que vivieron sus progenitores, luego del 26 de abril de 1986, donde algo no conocido por ellos se hizo presente en su vida cotidiana.

Las tipificaciones y los niños de Chernóbyl

Según Peter Berguer y Thomas Luckman, todo acto que se repite con frecuencia, crea una pauta que luego puede reproducirse con economía de esfuerzo y que ipso facto es aprendida como pauta por el que la ejecuta. La habitación comporta la gran ventaja psicológica de restringir las opciones.


La institucionalización aparece cada vez que se da una tipificación reciproca de acciones habitualizadas por tipos de actores. Las tipificaciones de la acciones habitualizadas que constituyen las instituciones, siempre se comparten, son accesibles a todos los integrantes de un determinado grupo social y la institución misma tipifica tanto a los actores individuales como a las acciones individuales.

No se pueden crear en un instante. Siempre tiene una historia de la cual son productos.


En las primeras fases de socialización el niño es totalmente incapaz de distinguir entre la objetividad de los fenómenos y las de las funciones sociales. Una cosa es como se llama y no podría llámasela de otra manera. Todas las instituciones aparecen en la misma, forma, como dadas, inalterables y evidentes por si mismas.

El proceso de transmisión de padres a hijos no hace mas que fortalecer el sentidos de la realidad de los padres, aunque mas no se porque si digo “Así se hacen estas cosas! Muy a menudo yo mismo me convenzo de ello.

Muchos de las víctimas o sus hijos debieron desarrollar hábitos para el cuidado de su salud a causa de la catástrofe. Para los niños que actualmente se encuentran afectados por la radiación y que conforman un grupo social, estas acciones habitualizadas del cuidado de la salud, como por ejemplo tomar píldoras en forma diaria, son tipificaciones institucionalizadas.

Desde que nacieron sus padres les transmitieron este hábito y ellos no conocen otra cosa que no sea tomar su medicación diaria.

Esta tipificación tiene una historia de la cual es producto, que es la explosión de Chernóbyl.

Todo comportamiento institucionalizado involucra roles y esto comparte así el carácter controlador de la institucionalización.

Los roles representan el orden institucional. Decir que lo roles representa instituciones es decir que posibilitan que ellas existan una y otra vez como presencia real en la experiencia de individuos concretos.


En el ejemplo analizado podríamos establecer que esta tipificación institucionalizada genera roles de control que monitorean que la misma se haga efectiva, estos roles pueden ser manifestados en los padres de los niños y en los médicos que monitorean el tratamiento.

A su vez en la comunicación médico – paciente y padre - hijo podríamos establecer el desarrollo de unos de los Axiomas de la Comunicación de Watzlawick: Interacción Simétrica y Complementaria, donde se establece que las relaciones se pueden encontrar basadas en la igualdad o simetría (Comunicación entre pares, amigos etc.) o bien en la diferencia: los participantes intercambian diferentes tipos de comportamientos, la conducta de uno complementa la del otro y recibe el nombre de complementaria.

En una relación complementaria hay dos posiciones distintas: La Posición superior o primaria, mientras que el otro ocupa la posición inferior o secundaria.

En este caso cuando los médicos se comunican con sus paciente, o cuando los padres se comunican con sus hijos, los médicos y los padres se encontrarian en el Nivel Superior o Primario, mientras que los pacientes e hijos se encuentran en el Nivel Inferior o Secundario.

La Legitimación

La legitimación consiste en lograr que las objetivaciones de primer orden ya institucionalizadas lleguen a ser objetivamente disponibles y subjetivamente plausibles. El inconveniente surge cuando las objetivaciones del orden institucional deben transmitirse a una nueva generación. Y debe ofrecerse explicaciones y justificaciones de los elementos salientes de la tradición institucional. Este proceso de explicar y justificar constituye la legitimación. La legitimación no es solo cuestión de valores siempre implica también conocimiento.

La legitimación no solo indica al individuo porque debe realizar una acción y no otra también le indica porque las cosas son lo que son.

La legitimación de la tipificación que estamos analizando se daría cuando el padre del niño afectado le transmite a su hijo el porque debe realizar estos cuidados con su salud, que riesgos corre si no lo hace y cual es el origen de la enfermedad que padece.


Bibliografía
- BERGUER Peter L. y LUCKMAN, Thomas. "La construcción social de la realidad". Amorrutu. Buenos Aires. 1986.
- WATZLAWICK, P. y otros. "Teoría de la comunicación humana. Interacciones, patologías y paradojas". Herder. Barcelona 1983. pp. 49-72

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